3/11/19

Alejandra Vidal Olmos


Dragona cuando devora hombres en el clímax orgiástico,
princesa ante los lánguidos ojos del adolescente enamorado.
Fuego de añosa juventud,
temprano se tragó al mundo;
romántica guardián de la heroica familia decadente,
sepulturera de su rancia aristocracia en las ruinas urbanas.
Natural heredera de la furia subterránea de Erinia,
encarnando una divinidad de la noche esperpéntica;
belleza terrible que surge como el magma tectónico
y arrasa con la pureza del muchacho que adora a Ceres.
Jamás se somete al tenor de la normalidad del ámbito solar;
mientras más la refunden en la torre de la lógica del absurdo,
se desencadena,
 es renovada ira salvaje,
reina en las sombras,
acometiendo con su poder tenebroso contra la falsa luminosidad.


 Casa Museo Ernesto Sabato
Taller de pintura de Sabato, en Santos Lugares, Buenos Aires. 

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