8/6/19

Breve visita a Aldous Huxley


Nueva visita a un mundo feliz.- 


Es el retorno ensayístico de Huxley a su novela cumbre “Un mundo feliz”, tras aproximarse a los treinta años de su publicación. Aquí da cuenta de sus aciertos y menos errores futuristas de la novela distópica Un mundo feliz, es decir, de cómo las sociedades Homo sapiens, en un orden globalizado, se acercan más a sus predicciones que a las de Orwell en 1984 y Rebelión en la granja. Personalmente creo así es en nuestros días de estupidización total del ser humano. 

Las puertas de la percepción.-


Ensayo, obra experimental pura y dura de Huxley. Aldous nos cuenta que el carecía de una imaginación innata portentosa, que sí la tienen otros privilegiados artistas para abrir las puertas de la percepción valiéndose de su don mental, o sea sin la ayuda externa de elementos psicotrópicos para no caer en una sobredosis de percepción neutralizante.  Él sí tuvo que recurrir a alucinógenos ancestrales como el peyote para despertar, pues, no lo hacía para amodorrarse y dormirse. Las puertas de la percepción, dio nombre a la banda “The Doors”, e inspiró la canción "Break On Through (To the Other Side)”.

La isla.-  


Última novela de Huxley, es el contraste utópico de la distopía de “Un mundo feliz”.  En “Un mundo feliz” habían islas que servían a los Superalfas para vacacionar o para ser confinados si se revelaban contra el sistema mundial de control de masas, pues, ellos eran los únicos que tenían acceso a la realidad distópica sin amortiguadores con el fin de mantenerla inmutable. La isla, es una obra psicodélica que recoge la ciencia ficción de “Un mundo feliz” para hacer lo contrario, esto en aras de un anarquismo auténtico que tiene sobre sí la sombra siniestra de la codicia humana encarnada en la isla vecina que aspira a la destrucción del futuro.  

Un mundo feliz.- 


Obra vigente a la fecha del siglo XXI; ciencia ficción filosófica demoledora que nos despierta cual mazazo para recuperar al sujeto de la experiencia embebido en sueños tecnolátricos y falsas redenciones de masas. La realidad de estos días, en ciertos aspectos, supera en sadomasoquismo a la ficción distópica que acertó en pronosticar la cosificación de la especie Homo sapiens, lo que se ha venido fraguando a pasos de manicomio desde fines del siglo diecinueve. La sugestión para que el ciudadano sea feliz comprando cosas, embutiéndose comida chatarra, alienándose con la sociedad del bienestar que nos regala la propaganda política, abombándose en redes sociales es un hecho de la mañana a la noche. El embrutecimiento viene con la etiqueta de gratuito y es distribuido en sendas pantallas a todo momento, pero a diferencia del “soma” no inhibe y relaja sino que transfiere al sujeto del desarrollo masificado infelicidad orgánica y metafísica.