26/2/19

Iguanas Terrestres de Galápagos

El Canal de Itabaca  de aproximadamente unos 200 metros de ancho separa las islas Baltra y Santa Cruz, una carretera asfaltada que quema con la canícula tropical ecuatorial conduce al canal desde el aeropuerto y viceversa. He sido afortunado caminando este trayecto de 6.5 kilómetros dos veces, en sentidos contrarios y distintas fechas, con el fin de contemplar a la iguana terrestre endémica de Galápagos (Conolophus subcristatus), en Isla Baltra. Esta especie ha vuelto a Baltra a partir de 1990, cuando empezó su re-introducción en la isla, tras haberse  extinguido en 1954 por la actividad depredadora humana, en la actualidad porta la etiqueta de vulnerable. La preservación de esta especie se dio gracias a que a principios de la década de 1930, el capitán estadounidense G. Allan Hancock , exportó una población suficiente de iguanas terrestres de Baltra a Seymour Norte, una pequeña isla contigua deshabitada que permitió que las iguanas sobrevivan en aislamiento y sean la base genética para los futuros programas de cría en cautiverio del Parque Nacional Galápagos.

Conolophus Subcristatus

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Iguanas Terrestres de Isla Baltra

Isla Baltra


1/1/18

El condumio del tiempo 4-5-6-7

-4-

Rugir de lobos en la arena de oro,
reflejos de tortugas marinas danzando,
surcos de arena gris dibujan el remanso.

-5-

Manchas de agua turquesa,
rocas porosas,
refulgir de algas oxidadas.

-6-

Lágrima de manantial es el cerro nublado,
gemido vaporoso de escalecias,
verde-amarillo perlado de bromelias.

-7-

Plataformas color  miel,
baldosas arrugadas de tiempo volcánico,
formas caprichosas del fuego de la creación.




28/12/17

El condumio del tiempo 2-3

-2-

Garza morena alerta,
atrapa una anguila en las rocas negras, 
arena blanca es lamida por la ola.

Forcejeo interespecies,
desaparece la anguila,
la garza planea.


-3-

Sendero ecológico,
adoquín que surca el bosque silbante,
opuntias gendarmes del amanecer.

Lejos de la avenida Antropoceno,
sin el ruido del paloselfie curioso,
se arriba a frágil sol naciente.



24/12/17

El condumio del tiempo

-1-


Mañana plomiza,
tibia garúa,
gardenias vestidas de rosa.

Camino de campo rojizo,
vegetación sudorosa,
pinzones en charcos de agua lluvia.

Tortugas gigantes en perspectiva,
reses pastando,
guayabas perfumando la tierra.

Mugir de machos alfa,
piar del sotobosque,
pared de invasiva zarzamora.




9/11/17

Árboles que se fueron

A la sombra del chereco
es otoño ecuatorial;
canta el duende,
drupas caen;
vegetal yerto,
la tierra come.

Sol de aguacero reverbera
en la lejanía del meridiano
gótico,
de trémulo sauce. 

Vientos embisten la selvita
de sábila y geranios; 
humedades nutren el campo
arrebujado, que guarda
restos lobunos renaciendo
en la piel rugosa de eucalipto decorativo.

Donde acaba uniforme verde
el veranillo se ha esfumado,
la hora se cubre de pardos;
bajo el ramaje de la copa,
haciendo esquina fulgente,
es la estación de las hojas
de árboles que se fueron.




9/10/17

Entropía máxima

Consumid, consumid, malditos. Esta sentencia nietzscheana que está llegando  a sus picos más altos del Antropoceno, cuando el hedonismo europeo y el sueño americano han hundido al Homo sapiens en su cometido final: acabar con el futuro de su propia especie. La realidad Disney, o mundo feliz XXI, se va convirtiendo en realidad lapidaria conforme palpamos la falsa austeridad que no es la Austeridad que vive el filósofo en sus banquetes de recogimiento, pues, hacer una existencia austera es vivir a tope con lo mínimo, ejemplo, La vida en los bosques, de Thoreau. La falsa austeridad es la degradación impuesta por el desquiciado 1% de la humanidad que se atraganta con el desarrollismo y el sistema monetario que lo sustenta, modelo criminal que ha convertido la espiritualidad de la Austeridad en sinónimo de decadencia del bienestar para el individuo de clase media y sinónimo de mendicidad para el  proletario.



4/9/17

Cinco escritores de "A Fondo"

Si hubiese tenido que conocer a genios de la ficción literaria como Onetti y Rulfo, motivado por una entrevista radial o televisiva, probablemente no habría entrado en sus obras. La gana de verlos actuar ante Joaquín Soler, me vino mucho después de haberlos leído a cabalidad en lo que me ha sido dado de ellos por los dioses de la creación, y cursando ya la segunda década de este siglo, aprovechando que dichas joyas históricas pueden ser visionadas en la pantalla de mi esclavo de silicio. El blanco y negro de A fondo, con esa inolvidable música instrumental de introducción, brinda un escenario idóneo por su higiénica austeridad, teniendo la impresión de que se ha suscitado una reunión de dos amigos para conversar y filosofar en la cabaña minimalista de Henry David Thoreau. La cálida sencillez de la instalación de A fondo concuerda con la personalidad de sus invitados, ahí hay dos sillas, una para el entrevistado y otra para Joaquín, una mesa lateral para contener la obra impresa del autor y copas con agua o whisky; paredes vacías e imaginaria ventana, de persianas cerradas, al bosque de Walden. Al otro lado estoy ocupando la tercera silla, la del espectador. Nada más, todo lo demás viene de esos raros y entrañables escritores que apenas se expresan de viva voz, acostumbrados a la riqueza de sus monólogos. Soler intuye cómo tratar con semejantes personajes ensimismados, no se entrega a la pantomima propia del periodista tipo impertinente, sino que su tino es fruto del seguimiento que hizo de la psicobiología de éstos a través de la lectura de sus obras. En todo caso, no hay entrevista que sea comparable a la creación del escritor, solo lo conoces a fondo zambulléndose en la verdad de sus mentiras; ahí reside la integridad de Rulfo y Onetti.