Homo aerius


¿Qué fue ese estremecimiento compulsivo general que no podría definir si bajó de la cabeza a los pies o viceversa? estás respondiendo a la especie de inyección energética que acaba de colocarte el prójimo Neoterrestre ¿Hypatia?¿Valle Lúcido? sí Hypatia de Valle Lúcido es quien te invita a dar el siguiente paso es decir el primer paso hacía el túnel que se hunde en el claroscuro vegetal mira que ya tenemos un sendero al cual ajustarnos si das el paso ansiado nos perderemos en él sin retorno ni regresar a ver el principio anímate nada nos va a detener solo anda pero sí ya estamos andando aunque sea a una velocidad mínima impensada y ella por cortesía se ha quedado atrás no sé cuánto atrás pero aún nos llega levemente su magnetismo pero no con el poder perturbador de hace poco y esto es lo que nos permite perderla para nosotros perdernos también y que esto no tenga que empezar de nuevo por distracciones tan contundentes como las que paradójicamente nos puso en la vía del explorador salvaje allende que alejarse kilométricamente hacia algún lado es una quimera así vayas cogiendo el ritmo de minipasos que estás en un tris de lograr y que no te atreves a constatar con la vista por la sensación de que te puedes ir de bruces debido a repentino vértigo en un tiempo ralentizado por tu pesadez corporal que mentalmente es una ingravidez agradable puesto que estamos en charla amena mientras asendereamos pero sin refundirte en la profundidad de Valle del Silencio en un santiamén donde cubres grandes extensiones de terreno como si nada mientras que aquí tienes la resistencia del aire que corre túnel adentro y avanzas cuidándote de cómo pisas así no bajes los ojos y es un incentivo para andar enhiesto la posibilidad de desplomarte por el choque con el aliento a clorofila bullente y crujiente del suelo primitivo...    
Hypatia ha tomado las precauciones que su propia experiencia de aterrizada -y la que obtuvo de Siko cuando hace nueve años asistió su posaterrizaje-, le ha dictado para estimular la reanimación del Gen del Explorador Salvaje del otro. Vive intensamente el cuidado de Palamedes, además de darle la oportunidad de observarse retrospectivamente a sí misma cuando dio a su vez los primeros pasos a través del Túnel Brujo de Plaza Victoria, se suma a ello la atracción innata que siente por el recién aterrizado. Se podría pensar que Palamedes tiene más fácil el posaterrizaje de lo que ella lo tuvo junto a Pascal y los otros tres pioneros de Valle Lúcido, pero no es así. Entonces, no solo el magnetismo que sus cuerpos despedían entre sí  bajo los efectos de la fricción terrestre hizo que rompan el hielo del viajero para echarse a andar instintivamente “a velocidad de gasterópodo”, sino que la novel mente de Valle Lúcido ya lo tenía todo preparado para que no se pierdan en la dimensión del Neoterrestre. En cuanto Palamedes reaccionó, reinó el silencio entre ellos; ella minimizó su presencia en el Túnel Brujo poniendo la suficiente distancia tras él para no estorbar su concentración.
Dijo que se llamaba Hypatia y que este túnel era el principio ineludible de Valle Lúcido la puerta de entrada al nuevo mundo y no hiciste más que devolverle pestañeos porque no estaban a mano las facilidades que brinda Mente VS para que entables conexión móvil con el prójimo y es por esa falta del automático social que pone el escenario y todo lo demás en el Ágora que no te remitió un cuadro completo de Hypatia puesto que no asimilas su forma la que en la megalópolis hubiese sido inmediatamente transferida a tu mente para que apenas cese la conexión móvil la olvides como individuo pero no como la perfección célica del urbanícola y este momento eres tú el que tiene que crear al otro por eso esta ceguera parcial que no impidió que hayas receptado una especie de calidez jamás sentida por tu persona sociable y no puede ser otra cosa que el estrechamiento de manos que ella te advirtió iba a generar una reacción en cadena en tu envoltura fractal y por eso este cuerpo que no te atreves a palpar aún te parece extraño al devenir de tu mente que le pide se mueva con la soltura y garbo acostumbrados en Valle del Silencio y por instantes parece que tu mente tira para arriba y tu cuerpo se aferra al suelo como si caer fuera subir y no bajar y esto no es una fantasía en breve pasaste de vacilantes minipasos arrastrando los pies a uniformes minipasos dejando atrás a tu guía es decir ella frenándose a propósito para no perturbar el ralentizado tiempo terrenal que disfrutas sí disfrutas gracias a que te mueves con tu tracción animal en un piso extremadamente duro superando la espesura que ofrece una resistencia no sentida antes y no obstante esta adversidad natural que impide tu marcha sea normal a la par viene gratificante porque es un túnel vivo el que atraviesas ¿desde cuándo?¿a qué velocidad caminas? una eternidad me respondiste a lo primero y es la respuesta más jocosa pero no menos cierta en este túnel y si tomamos en cuenta que hasta ayer mediamos la distancia de nuestros recorridos diurnos en kilómetros y nunca en minipasos inmedibles es más o menos lo mismo en lo que respecta a la velocidad del Homo aerius en tanto te mantengas uniforme en la velocidad posaterrizaje ya te diste cuenta de que algo cruje a tus pies y es como un chasquido que se repite en un eco arbóreo que avisa que la fuente ha quedado estacionada atrás con sus murmullos acuáticos que ya no escuchas solo tienes sentidos para el presente que anda en este claroscuro interminable que activó el Gen del Explorador Salvaje si no cómo entender que no se nos ha pasado ni por un instante la idea de quitarnos de esta gravidez para volver a la suspensión levítica del Homo aerius del ático del Cachalote es que el Gen del Explorador Salvaje ha defenestrado cualquier intento de fuga de esta realidad y la prueba es que te mueves como nunca lo habías hecho allá arriba...
Hypatia, se ve a sí misma portando el revestimiento provisional ámbar del recién aterrizado, que constituye el traje pegado al cuerpo para protegerlo contra la intemperie, incluyendo una suerte de calzado que facilita la adhesión al piso irregular o liso. Esta materia reluciente que protege los aproximadamente tres metros cuadrados de la envoltura de Palamedes, es obra del Biólogo de Mente VS, y hace del cuerpo del viajero una escultura móvil. Sus ojos se hallan hechizados por la figura hierática de Homo aerius que se hundió en el Túnel Brujo que es más que el símbolo de la entrada al mundo del Neoterrestre de Valle Lúcido, es el ingreso concreto a él. Todo urbanícola que da el salto cuántico a su ser campesino debe hacer este trayecto iniciático desde la fuente central de Plaza Victoria al portal de Frutería Porfirio, que a pesar de su cortedad da la impresión de no tener fin, y es el lapso que el Neoterrestre toma consciencia de haber dejado suspendido en la megalópolis su condición de urbanícola. Los que ya residen en Valle Lúcido, han experimentado que el Túnel Brujo es la transición de la dimensión aérea a la dimensión terrestre, y no así el traslado cuántico de la unidad fractal que en sí es menos de un parpadeo. Y ella vibra porque después de nueve años -desde que guió a Siko- otra vez hace el mismo recorrido dando los minipasos del prójimo que ya empezó a balancear el cuerpo con los brazos relajados.
Habías soñado con marchas inverosímiles por su movimiento lento en un túnel arbóreo impensable porque no tenía ni asomos de una salida o sea la que siempre vislumbras en los más tupido e intrincado de Valle del Silencio y el quid del sueño parecía ser que te sientas atrapado ahí y sin embargo no padecías ni pizca por ello pues no producía la angustia claustrofóbica desconocida por el Homo aerius pero comprendida como uno de los tantos males de las civilizaciones arcaicas del Antropoceno el claroscuro sinfín más bien infería indefinible paz flotante y grávida a la vez como esto que no es un sueño y coincide con lo de estar en paz atrapado en las profundidades de indefinible espesura pero no estás sujeto a una paz virtual por el contrario vienes imponiendo doble tracción a tu cuerpo con la certeza de estar vivo en extremo y cual relámpago te alumbra una de tus frases inspiradas en las conversaciones con el profesor Pacchi rememorando su estancia en Jumol “la primera vez que caminé ahí di pasos de árbol de aguate repleto de frutos” y eso eres un ser grávido de los frutos que parirás en tu quinta qué bien me sienta esta charla contigo pues en teoría intuías como serían tus primeros minutos de caminante posaterrizaje pero también sabías que sin aterrizar tu Teoría del Gen del Explorador Salvaje no era nada no era este taconear en  la realidad Neoterrestre que...
Hypatia se embriaga con su lenta locomoción por el Túnel Brujo, empatando con el movimiento uniforme del recién aterrizado es ella marcando de nuevo un hito en la ambición del Homo aerius por ser también un Neoterrestre. Desde que se apeó del urbanícola no está plantada en el piso 421 de Rinoceronte Negro, una década ha transcurrido ya desde que Mente VS no percibe por ella la cruda intemperie. La ocasión de guiar el posaterrizaje de Palamedes se ha convertido en una celebración conmemorativa del día que en torre Rinoceronte Negro quedó en suspenso su holograma personal. Un lustro ha sufrió la incertidumbre del principiante y, por contagio del cuerpo-mente sometido a la velocidad de gasterópodo del recién aterrizado, ella goza otra vez la sensación de estar eclosionando en Plaza Victoria.                                                        
Sí compañero quemaste las naves y estás en la dimensión del explorador salvaje que se echó a andar como si inaugurara la bipedalización en el planeta Tierra y nada se parecerá ya a los circuitos kilométricos que hasta ayer hiciste en Valle del Silencio porque aquí el tiempo se ha convertido en un renacimiento en el espacio que pateas con tus minipasos quebrantando las leyes físicas de tu pasado inamovible en torre Cachalote y por eso eres un equilibrista en la fricción animada e indómita de este túnel vegetal donde el atávico paquete genético del explorador salvaje se tomó tu cuerpo-mente por asalto y si no fuera porque aquí te estás formando a ti mismo con las manos torpes del que toma por primera vez el cincel para esculpir su vida a la intemperie podrías equiparar este alumbramiento con tu eclosión después de los dos lustros de adoctrinamiento de la Nodriza cuando te viste parado fuera de la bolsa de aguas y sin tardanza comenzaste a caminar largo y desenvuelto en el sendero que te deparó Mente VS para que estrenes tu holograma personal en Valle del Silencio lo que aquí vendrían a ser estos pasitos parsimoniosos que das en el suelo cubierto por la hojarasca que ya vas distinguiendo con tus ojos porque te atreves a ver abajo donde pisas y más que un chasquido eléctrico provocado por el impacto terrenal es patente el crujido de las hojas secas de árboles que se han vaciado para florecer encima del ramaje entrelazado de la bóveda que hace el horizonte como si estuvieses contemplando la conjunción de un cielo plomizo y una tierra encarnada y conforme sientes que avanzas a una ineluctable salida te invade la noción de que te aguardan infinitud de sorpresas al otro lado mientras tus piernas respondan al reto de continuar sin la elasticidad y rapidez con que lo hacen allá arriba pero el solo hecho de no haberte desplomado es plausible y debes asumirlo con ecuanimidad porque el objetivo principal de este alucinante traslado en moción lenta por la gravedad salvaje es arribar a tu nuevo hogar que no podrás ubicar en este plano horizontal ajeno a Mente VS y eso significa añadir otra distancia inimaginable a lo que hasta el momento ha sido avasallador una palabra no aplicable al tiempo del Homo aerius del Cachalote y lo será en adelante precisamente debido a que entraste a una vida donde todo está formándose por ti en la dimensión de los sentidos que responden a Palamedes inmerso en la bipedalización al aire libre que no te permite que los sensores del holograma personal hagan lo que tú estás impelido a hacer o caso contrario tendrías que irte de regreso al Cachalote cosa que no te tomaría un segundo si Mente VS anduviese contigo pero ya estás claro que aquí no funcionan los privilegios del urbanícola eres cautivo de la atracción terrenal...
Hypatia, no recurrió a la telepatía para comunicarse con Palamedes. La modalidad telepática en algo ha sido recuperada en Valle Lúcido, ella nunca la usó para sociabilizar en la megalópolis, al menos no recuerda haberlo hecho conscientemente puesto que el Homo aerius ha considerado que ese medio de comunicación es desabrido, falto de gracia. La telepatía, a partir de la fundación de Valle Lúcido, es activada por los campesinos en situaciones que ameritan su uso, es una herramienta puntual para citarse en los portales de Plaza Victoria. Ella confiaba que Palamedes recepte las vibraciones de apoyo a su caminata posaterrizaje, y fue más allá de eso, empató con el ritmo ralentizado del otro “cual tortuga en una carrera de resistencia”. Está metida de lleno en los aproximadamente doscientos metros que hay que cubrir para salir del Túnel Brujo y luego ocupar una mesa de Frutería Porfirio. Ellos dos ya han sobrepasado el segundo tercio del trayecto, y, a cada paso en la moción lenta que la tiene encantada de cuidar de  Palamedes, se aleja más de la fuente central de Plaza Victoria y se acerca más al portal de Frutería Porfirio. Al rato de igualarse con la suerte de Palamedes entró en su tiempo de bautizo terrenal. No se equivocó con Palamedes, éste no se ha parado ni un instante a rendir tributo a la perplejidad, como sí lo hizo ella, Pascal y los otros tres pioneros; recuerda patente que se frenaron del todo una vez antes de desembocar en la calzada de circunvalación de los cuatro pórticos.
Estás emergiendo del claroscuro túnel arbóreo a la claridad exultante de los contornos de la plaza saliendo de la niebla te topas con los portales de techos y paredes color ladrillo que ya avistaste difusamente en tus sueños pero otro cantar es pisarlos con tu máquina animal y ella tu recepcionista de repente te rebasa y por primera vez se pone adelante de ti para cruzar esta calzada de un material más compacto y aparentemente liso que el suelo cubierto de hojarasca que acabas de dejar atrás para moverte en suelo reluciente y con franjas de colores pardos que parecen anillos de árboles cristalizados donde el viento sí el viento barre las pocas hojas secas que se han colado y ruedan como alimañas la fricción se incrementó porque ahora sí que estamos totalmente expuestos a extraña intemperie soleada radiante al extremo pero te balanceas como un ser aerodinámico que fija sus ojos en el pórtico que estás a punto de alcanzar y que ella ya alcanzó hallándose a la sombra que brinda la visera rojiza que cubre lo que alcanza la vista del portal y ella dando media vuelta hacia ti te dice que la primera fase de movimiento posaterrizaje ha concluido ventajosamente y te invita a subir las dos gradas leves que te separan de las mesas redondas rodeadas de rústicos sillones que forman el mosaico donde habrás de sentarte y acomodarte para charlar con ella que en cierto modo será parecido a cuando recibes a un espíritu maestro en tu lugar del Cachalote y conversas fruitivamente incentivado por los bocaditos del té hasta que te da ganas de bajar a sociabilizar en el nocturno del Ágora solo que estás bajo deslumbrante sol que no abrasa aunque pareciera que vienes desnudo cargas un revestimiento protector si no te derritieras como helado ¿cómo qué? y vas a entrar en renovado magnetismo con la unidad fractal del prójimo y habrás de prepararte para sostenerte tieso en tu orbita y que no salgas disparado al ático del sistema solar ella te está invitando ¿te está tocando? a usar pintoresco sillón así que siéntate y por imitación ayuda a que la reunión funcione no aflojes... 
Hypatia, tiene suficiente información de Palamedes por ser éste el Psíquico de su generación, el que dio a luz la Teoría del Gen del Explorador Salvaje, que Mente VS se encargó de divulgar en todos los hogares de la megalópolis. No obstante, del Palamedes concreto no sabe nada, así como éste no la conoce a la concreta Hypatia, y ellos dos solo conocen a los individuos de su generación aérea como el Uno perfecto, ideal. En el caso que se hubiese dado entre ellos dos una conexión móvil facilitada por Mente VS en los fantásticos escenarios del Ágora, seguirían siendo unos desconocidos porque ese supuesto encuentro no habría ingresado a sus memorias propias sino a la memoria social de Mente VS. En todo caso, no sería de provecho haber almacenado en su memoria propia las decenas de miles de conexiones móviles que tiene con el urbanícola durante las dieciocho décadas de la adolescencia, sería espantoso contar con un registro minucioso de los más de sesenta mil congéneres con los que trabó amistad, a razón de uno por noche. La imagen única que guarda del Homo aerius la libra de tener a mano montañas de información circunstancial de sus conexiones móviles del pasado, el registro social de Mente VS le remitiría fríos datos de los contactos que ésta organizó (imágenes de todos los ángulos y enfoques de la pareja entrelazada en la esquina tal; duración, intensidad, estado psicofisiológico...). Puesto que ella, Hypatia, no ha generado recuerdos en Valle Lúcido de sus contactos en el Ágora, equivale a no tener la capacidad de crear en reorganización retrospectiva su vida social de urbanícola. Cada individuo conectado engrosó el conjunto de las relaciones personales del Homo aerius, fortificó el sentimiento del Uno urbanícola, mas no dejó huella sentimental de las personas que protagonizaron un entrelazamiento con ella. Si ella y Palamedes intimaron alguna vez en el Ágora, este suceso estará registrado en la memoria social de la megalópolis que lleva Mente VS, pues, además de quitar enorme peso de la memoria individual del urbanícola Hypatia, hace que no haya repetido conexión móvil con un mismo  prójimo, con el cual todo contacto conserva el encanto de la primera y última vez. Y qué alivio es no tener acceso automático a los datos que Mente VS guardó de su vida social; sería inoportuno, horrible, que alguien le sople en la oreja algo como: “Hace quince lustros y tres semanas y media, bajo la constelación Piscis y las románticas lunas del paseo Capibara, trabaste ardiente amistad conmigo, Torcuato, acuérdate, echa mano a la memoria de Mente VS...”. Al concreto Torcuato lo conoció en Plaza Victoria, y si entre ellos hubo contacto en el Ágora, no hay señas de eso ni en sueños debido a que prevalece el Uno de la especie Homo aerius. No es que con la aparición del Neoterrestre se haya obliterado al urbanícola, al contrario, al salir a luz del día el ser de la altitud, actuando en el terreno con su unidad fractal, siendo emisor y receptor del lenguaje de los poros del cuerpo, toma conciencia de lo que fue allá arriba. Palamedes sabrá reflejar su integridad en el espejo de agua de las piscinas del río que pasa por su finca, y se verá en los otros campesinos cuando venga a sociabilizar en Plaza Victoria. Si él se hubiera fijado en el rostro de ella habría notado el rubor y estremecimiento que le provocó el fugaz pero más largo que el anterior apretón de manos, que forzó nuevamente apenas se acomodaron en la mesa que junto a los sillones hacen el mosaico de multimadera. Palpando su unidad fractal, antes de intentar en regla un diálogo con él, pone sobre la mesa la diferencia con el diálogo que se suscita en el Ágora, donde no existe este tipo de conversaciones estacionadas bajo el sol y “cara a cara”, sino el sublunar entrelazamiento mental. Lo curioso es que en vez de estar la guía satisfecha por el buen manejo del posaterrizaje de Palamedes, lo que está es maravillada por lo que viene cosechando. 
Hete aquí como si hubieses sido traído de la mano de un chamán que te invitó a descubrir túnel de verdes perlados en el porvenir de niebla mañanera que atravesaste cortando húmeda hojarasca con tus extremidades hasta salir por la boca que te entregó al cielo abierto fulgurando en la calzada de anillos de árboles mineralizados para finalmente posarte en el sillón de una de las tantas mesas de Frutería Porfirio vacía de usuarios y todo este ambiente de portal luce petrificado en la paz de alguien que superó la pujante moción lenta del posaterrizaje y reposa aliviado sin pensar en el inmediato futuro que será otra sorpresa dentro de tu iniciación Neoterrestre y por eso mismo te hablo del mago que está contigo y que ni bien aterrizaste se puso a hacer genialidades con vulgaridades que antes no te habían impactado al punto de sentirte salvaje en lo silvestre que más o menos ya has percibido en pasajes claroscuros parecidos a estos y me refiero al gran trayecto de múltiples caras opacas y luminosas en Valle del Silencio que te abrió en exclusividad para ti solito Mente VS y resulta que dieciocho décadas de belleza urbanícola se rinden a un instante de gravedad primigenia que apoltronado en este duro sillón sigues rumiando como una eternidad frente al pestañeo que en este lugar te parece que fue el resto de tu corporeidad que es en sí toda tu existencia porque el existente que recién aterrizó viene existiendo aquí apenas una hora ¿será una hora siquiera? si no mira el fresco festín de sol temprano que se dan los árboles alargando su sombra a occidente y ella te está preparando para entrar en franco diálogo contigo por eso posó su personalidad en la tuya a través de su unidad fractal tocando sí tocando tu unidad fractal y con ello provocando esa especie de terremoto corpóreo debido a que traspasó tu campo gravitatorio para “palparte” ejerciendo una mayor presión que la primera vez en la fuente central donde también fuiste advertido de las consecuencias de esa acción pero no te percataste de la manera de su ejecución material secuencia que ahora te llegó con las imágenes de los instrumentos manuales acompañándose de la voz de Hypatia que es por fin una figura meridiana pero no con la diafanidad de lo que aun la noche de ayer fue el espejo irrefutable de la forma de tu especie sino que añade al mirar una atracción indefinible que obviamente tienes que relacionarla con la que despiden tus congéneres urbanícolas que también es de otra manera irrazonable y es de agradecer que haya acudido únicamente ella a cumplir con la tarea de ayudar al novato a que se acople a la cruda intemperie por sí mismo y en realidad su presencia es una especie de muleta viviente aunque muy extraña que le dice al recién aterrizado si yo soy aquí tal cual me sientes tú también eres sentido así pero nada más puedo hacer por ti que eres el que acaba de hollar los poros abiertos de la epidermis de la Gran Madre con el solo sustento de la Teoría del Gen del Explorador Salvaje y sin que antes del traslado hayas tenido siquiera el testimonio de un campesino devuelto a la megalópolis porque todavía no ha regresado nadie allá arriba para que se transmita de boca en boca en las esquinas del Ágora lo que estás experimentando en el posaterrizaje pero así se hubiera ofrecido eso tampoco es que habría sido un entrenamiento específico ni simulacro alguno para lo que se le viene encima al Homo aerius que aterriza sería parecido a lo que te ha contado largamente el espíritu del doctor Pacchi y solamente es tú aquí en Plaza Victoria que hace irreversible la instintiva activación del Gen del Explorador Salvaje y su espontáneo fluir con la bipedalización como fuerza diversificadora...

“Yo hice que él reaccione y él hizo que yo reaccione...”, musitó para sí Hypatia tomando el paradigma de los planetas vecinos pulsando con su poder gravitacional e interactuando lo justo para no desencadenar un desequilibrio planetario que los funda en una bola de fuego o que salgan disparados de sus orbitas para jugar al billar del caos precámbrico. Su próxima jugada en este portal será hacer que Palamedes active su lengua, y cuanto antes se haga voz en Frutería Porfirio. La modalidad de comunicación articulada, sonora, goza de muy buena salud en la civilización del Homo aerius, hace un eón que la prefieren para el incesante monólogo, y toda relación social, frente a la desencantada telepatía. Su generación no es la excepción en haber hecho del lenguaje un divertimento vivo que se desarrolla al máximo durante el período de la adolescencia. El Ágora, es la plataforma verbal de cada generación para cubrir con palabras el silencio nocturnal, ahí se implementa el diálogo como si lo inventaran de cero en relación a sus antecesores, el vocabulario aumenta gracias a lo que los adolescentes urbanícolas paradójicamente cosechan del decir de las civilizaciones arcaicas del Antropoceno, cuando llaman a su hogar a espíritus prominentes de esas épocas remotas del “bípedo depredador” para conversar y enriquecer su personalidad. Cada adolescente es un forjador del lenguaje de su generación, y tiene sus maestros que prestan su decir para montar los diálogos tan entrañables al ser solitario y al ser sociable. Su generación, ha recuperado fajos de palabras, modismos y expresiones del Antropoceno, y frente a ella respira el concreto Homo aerius que los contagió con su fijación por el Gen del Explorador Salvaje, y es la práctica de la teoría de Palamedes la que los tiene ocupados en este amanecer Neoterrestre. 


(Fragmento de la novela Homo aerius