January 04, 2012 | Author: Juan Arias B Leído 8822 veces |
ODA A LOS ALTARES
Al abrigo de la venerable luz de los gigantes andinos,
me lancé a contemplar en el valle artesiforme de Collanes,
aleteé hasta dar con la caldera de la Montaña Sublime.
El circo abrupto de roca oscura venía bañado de neveros colgantes,
de nubes plomizas entre el celeste de una jornada bonancible,
rara por el inusual rapto primaveral que se dio en lo hosco,
inhospitalario con los oriundos de las planicies de la seducción fatua.
me lancé a contemplar en el valle artesiforme de Collanes,
aleteé hasta dar con la caldera de la Montaña Sublime.
El circo abrupto de roca oscura venía bañado de neveros colgantes,
de nubes plomizas entre el celeste de una jornada bonancible,
rara por el inusual rapto primaveral que se dio en lo hosco,
inhospitalario con los oriundos de las planicies de la seducción fatua.
Categoría:
El Altar
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