August 23, 2010 | Author: Juan Arias B Leído 396 veces | [Invita amigos/ Mail to a friend]
A la sombra de la paz lunática que cubre al palacio de Guapulo, viene colgado de lo alto de la marquesina de cristales, allí en la espaciosa terraza del dormitorio mayor que habitó el marqués. El silencio y la penumbra que se instaló dentro de su morada es consecuencia del luto riguroso que guarda ésta por el noble patrón que ya no la ocupará más. Así lo prescribió el marqués, que sin excepción alguna, todo el personal del palacio de Guapulo, esté de vacaciones en la fecha que escogió para efectuar su voluntario deceso; no existe prójimo que estorbe a su mutación completa y al placer que deriva de ella, y que el homenaje que se le ofrece al difunto sea la soledad, el silencio, de los jardines y parques que adornan al acto impostergable.
Categoría:
La soledad del murciélago
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