February 15, 2012 | Author: Juan Arias B Leído 9509 veces |
Beltrán se excusó de razonar con lo inesperado aceptándolo cual don. La atrocidad que cometió con doña Fátima por su engaño al negarle un legítimo heredero, despertó a la mujer superalfa, a la depredadora innata, que habitaba en lo más recóndito del monasterio de la marmota que soñaba con criar a un ser puro corazón, y de ahí partir para crear una raza de ángeles primordiales. Ella, aparentemente frágil e inútil para resolver problemas mundanos, se erigió en el ser guerrero que había desconocido tanto como al Beltrán agresor.
Categoría:
La muerte de mi amor
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