29/12/16

El sátiro y la princesa 1

CorniSancho, canta a pleno pulmón en la banda transportadora: “Aristóteles lo dijo, son tus quarks y leptones el maná que me mueve a devorarte una y otra vez, una y otra vez…”. La banda transportadora personal lo lleva a la fábrica Superhelados Vitamina y, tras cumplir  la jornada ejecutiva a su albedrio, lo devuelve al domo hogareño en un santiamén o lo que dura la variante del cántico, “Aristóteles lo dijo...”. Apeándose de la banda transportadora se dirige al acceso posterior del domo cuántico y patea con deleite la puerta, así lo viene haciendo en los últimos tiempos, desde que no se acuerda de usar el acceso principal. La puerta trasera está diseñada para que dé el puntapié que dispara al sátiro. Regresar al hogar es placer divino por la lucha de poder a poder que se desata gracias al amor propio de los enfrentados. Apenas está dentro y todo vestigio de acceso al domo desaparece, suena la campanilla que reclama la presencia de la princesa en el cuadrilátero.

26/12/16

Cuaderno de Floreana 2


Desperté con el lejano reclamo existencial de lobos marinos provenientes de la invisibilidad de sus moradas en la orilla rocosa, ya los distingo como si fuesen ladridos de familiar jauría. Al eco del rugido salvaje de los lobos marinos plegó el canto cercano, íntimo, de jilgueros provenientes del bosque seco que envuelve a la Cerdita Comunista, la loma que preside al volcán Pajas (todos los nombres y referencias geográficas los tomo del mapa virtual de Fortaleza Negra). Cuando abrí los ojos a la mañana tibia sentí el descanso integral, cuántico, de mi cuerpo-mente, ¿es que aquí no hay visos de insomnio?. Aspiré el aire limpio y temperado gracias al dispositivo eólico invisible que aprovecha las corrientes del exterior para crear este medioambiente fresco y cálido a la vez. Por techo falso se me dio el holograma de entramado de hojas de palma de cera con tiras de bambú que combina con la profundidad claroscura del amanecer. La generosa perspectiva del despertar me invitaba a dejar las sábanas, por decirlo así pues el lecho que estaba empotrado al piso no venía con ropa de cama alguna, no hay necesidad de cobijarse puesto que la temperatura ambiente se regula en función de mantener equilibrado el calor corporal. Sigo estrenando la cama ergonómica anti-ácaros, antia-alergias, que se amolda a la contextura anatómica del durmiente con cierta resistencia versátil para el reposo completo bajo el influjo de la luna (sí, luz escarlata de luna tierna por cortesía de Fortaleza Negra, intercalando sombras cual pozos oscuros en medio de la noche que ha desterrando el uso de iluminación eléctrica en lo que la vista alcanza). La penumbra lunar sirve de cortina entre el hogar y la noche salvaje de Floreana, también divide con pulcritud la noche del día ecuatorial, e invita a caer redondo en el lecho que se levanta del piso ¿treinta centímetros? 

22/12/16

Literatura “infantil” para pensarla

Hay libros con un barniz infantil que son para bucear en ellos bastante después de haber superado la niñez, como El Principito, de Antoine de Saint Exupery. El autor del Principito, desde la dedicatoria, deja en claro que el libro va dedicado al niño que aún reside en el corazón del adulto de cualquier edad, o sea, va dirigido al joven de por vida, el que no ha perdido su capacidad de asombro, de admirar y alimentarse de lo sencillo que es en sí lo complejo. El Principito, en su asteroide B 612, amaba a la flor vanidosa que cuidaba junto a una oveja y a tres diminutos volcanes, dos en actividad y uno apagado al que también deshollinaba, por si acaso despierte de repente y no lo vaya a sorprender con una erupción plínica.
El Principito abandonó temporalmente a sus compañeros planetarios por el prurito de observar qué había fuera, tal vez lo suyo era caduco y no valía la pena tanta devoción por los ralos habitantes del asteroide B 612. Así viajó en el espacio visitando otras esferas donde la gente se hallaba desquiciada por sus afanes acumulativos de materia y poder. Sus aventuras no fueron a saco roto, moverse hacía otros mundos fue aleccionador, estar lejos de su hábitat lo hizo verse a fondo a sí mismo, y entender que sus rituales en casa constituían su verdadero tesoro. 

20/12/16

Papelitos


Nos olvidamos de que nunca está nadie más activo que cuando no hace nada, nunca está menos solo que cuando está consigo mismo”. Catón


La mente no prescribe ante el tiempo y tiene como compañero de viaje, en este punto del planeta azul -licuándose-, al cuerpo que le tocó despertar para que se entregue a la rutina de ejercicios y abluciones que hacen renegar a mi trasunto, el jovial Chancholovo, cual amaneció con el síndrome de apóstata que ha puesto el olfato en el manjar consagrado de Semana Santa, y sugirió ir a por un baño de pueblo en la Plaza de la Independencia y de paso saborear la Fanesca Vegetal que la hizo famosa el Café Madrilón. “Rica suerte la suya, no tiene otro horario y calendario que el suyo”, me dijo Genaro Bustamante apenas lo puse al tanto de mi intempestiva visita a la plaza donde atiende consulta con voz de tenor. Ahí estaba con el loquero musical, en el centro de Plaza de la Independencia, al pie del héroe epónimo que cohabita con las cuatro grandes joyas arquitectónicas de la patria que persisten a la fecha, que interactúan entre sí con sincronización siglo XXI, a saber: Manicomio Estatal, Manicomio Metropolitano, Manicomio Eclesiástico, Manicomio Positivista Irracional (el más monumental y abarrotado de los cuatro).

19/12/16

Walden: el amanecer de Thoreau

¡Y habláis del cielo, vosotros que deshonráis la tierra! ”, Thoreau.  

Walden, se llama la soberbia laguna septentrional de Concord, Massachusetts, que propició el amanecer de Henry David Thoreau. Walden, en estos días de oscurantismo tecnolátrico (de medioevo digno de la ciencia ficción lemniana, donde el progreso del antropófago consiste en rendir pleitesía a sus cadenas), aún se presenta encantadora. Su ecosistema lacustre y entorno boscoso, ha resistido a la época del ser humano caído en la cosificación de su alma, luce tan fresca y dominante como el legado filosófico del yanqui anarquista, el padre de la Desobediencia civil (Gandhi la exportó al mundo un siglo después)Thoreau, se negó a pagar impuestos para la injusta guerra de su país contra México, y, sobre todo, desobedeció la orden mundial de plegar a la esclavitud positivista, afirmándose con su propia experiencia de vida proclamó que el mejor gobierno es el que no se lo siente. Lo paradojal de esta bifurcación de senderos entre la sociedad que escogió orar dentro de las catedrales del consumismo y el hombre que siguió la estrella de su emancipación, es que esa misma sociedad del desarrollo para la entropía supo conservar intacto el santuario natural, sin amortiguadores, del vividor.

18/12/16

Drácula, el romántico

"He cruzado océanos de tiempo para encontrarte". Drácula

Bram Stoker, escritor irlandés, autor de Drácula -obra maestra del terror romántico, y gótico, a la que Oscar Wilde calificó como la mejor novela de habla inglesa del siglo XIX-, murió sifilítico a principios del siglo XX en un miserable cubil Londinense. Acorde con el testimonio que dejó la viuda de Bram, éste, tumbado en su lecho de muerte, señalaba insistente a una esquina bajo la penumbra del cuarto de alquiler, musitando con fervor, “¡vampiro… vampiro!”.

Es inquietante imaginar que la figura del mentado conde Drácula estuvo en la cámara mortuoria de su creador, así sea producto del delirio estertoroso de Bram. Fascino con la escena del Rey Vampiro presente en el lecho de muerte de Bram, iluminando de alegría el rostro del moribundo y trayéndole paz en medio de la miseria.

La casi aventura de D. Quijote

“Un árbol que ha recibido lentamente la virtud misteriosa de los siglos, junto con la recóndita substancia de la tierra, es objeto que infunde respeto y amor casi religioso. Hay quienes destruyen en un instante la obra de doscientos años por aprovecharse de la mezquina circunferencia que un árbol inutiliza con su sombra: para la codicia nada es sagrado: si el ave Fénix cayera en sus manos, se la comiera o vendiera. Cosa que no produzca, no quiere el especulador: para el alma ruin, la belleza es una quimera”.  Juan Montalvo

Juan Montalvo, autor de Capítulos que se le olvidaron a Cervantes – Ensayo de imitación de una obra inimitable, nos lega en el capítulo XVI pequeña joya escondida de la literatura universal, que vino a ser la casi aventura de D. Quijote. Montalvo, con su única y póstuma novela, no pretendió rivalizar ni competir con el Quijote cervantino –jamás habrá otro como él-, dejando en claro desde el título el respeto y reverencia que profesaba  al irrepetible caballero manchego. El afán de sus letras es rendir sentido homenaje al buque insignia de la lengua española, a la par que aprovechó para que D. Quijote no sea vencido por ningún bachiller prosaico y, por inercia, se negó a que haga testamento con cordura inapetente, se negó a que muera sobrio como una tumba. Montalvo lo quiso haciendo su cuarta e interminable salida por los magníficos paisajes del Ecuador. Acá lo tenemos a D. Quijote cabalgando al infinito, y más allá aún, menos andariego que reflexivo, menos irascible que dinamita, incansable emitiendo los dicterios que encantaron a don Miguel de Unamuno.