9/11/17

Árboles que se fueron

A la sombra del chereco
es otoño ecuatorial;
canta el duende,
drupas caen;
vegetal yerto,
la tierra come.

Sol de aguacero reverbera
en la lejanía del meridiano
gótico,
de trémulo sauce. 

Vientos embisten la selvita
de sábila y geranios; 
humedades nutren el campo
arrebujado, que guarda
restos lobunos renaciendo
en la piel rugosa de eucalipto decorativo.

Donde acaba uniforme verde
el veranillo se ha esfumado,
la hora se cubre de pardos;
bajo el ramaje de la copa,
haciendo esquina fulgente,
es la estación de las hojas
de árboles que se fueron.

9/10/17

Entropía máxima

Consumid, consumid, malditos. Esta sentencia nietzscheana que está llegando  a sus picos más altos del Antropoceno, cuando el hedonismo europeo y el sueño americano han hundido al Homo sapiens en su cometido final: acabar con el futuro de su propia especie. La realidad Disney, o mundo feliz XXI, se va convirtiendo en realidad lapidaria conforme palpamos la falsa austeridad que no es la Austeridad que vive el filósofo en sus banquetes de recogimiento, pues, hacer una existencia austera es vivir a tope con lo mínimo, ejemplo, La vida en los bosques, de Thoreau. La falsa austeridad es la degradación impuesta por el desquiciado 1% de la humanidad que se atraganta con el desarrollismo y el sistema monetario que lo sustenta, modelo criminal que ha convertido la espiritualidad de la Austeridad en sinónimo de decadencia del bienestar para el individuo de clase media y sinónimo de mendicidad para el  proletario.

4/9/17

Cinco escritores de "A Fondo"

Si hubiese tenido que conocer a genios de la ficción literaria como Onetti y Rulfo, motivado por una entrevista radial o televisiva, probablemente no habría entrado en sus obras. La gana de verlos actuar ante Joaquín Soler, me vino mucho después de haberlos leído a cabalidad en lo que me ha sido dado de ellos por los dioses de la creación, y cursando ya la segunda década de este siglo, aprovechando que dichas joyas históricas pueden ser visionadas en la pantalla de mi esclavo de silicio. El blanco y negro de A fondo, con esa inolvidable música instrumental de introducción, brinda un escenario idóneo por su higiénica austeridad, teniendo la impresión de que se ha suscitado una reunión de dos amigos para conversar y filosofar en la cabaña minimalista de Henry David Thoreau. La cálida sencillez de la instalación de A fondo concuerda con la personalidad de sus invitados, ahí hay dos sillas, una para el entrevistado y otra para Joaquín, una mesa lateral para contener la obra impresa del autor y copas con agua o whisky; paredes vacías e imaginaria ventana, de persianas cerradas, al bosque de Walden. Al otro lado estoy ocupando la tercera silla, la del espectador. Nada más, todo lo demás viene de esos raros y entrañables escritores que apenas se expresan de viva voz, acostumbrados a la riqueza de sus monólogos. Soler intuye cómo tratar con semejantes personajes ensimismados, no se entrega a la pantomima propia del periodista tipo impertinente, sino que su tino es fruto del seguimiento que hizo de la psicobiología de éstos a través de la lectura de sus obras. En todo caso, no hay entrevista que sea comparable a la creación del escritor, solo lo conoces a fondo zambulléndose en la verdad de sus mentiras; ahí reside la integridad de Rulfo y Onetti.

3/8/17

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?


¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, es el título interrogativo de la novela de P. K. Dick que inspiró la película dirigida por R. Scott, Blade Runner (traduzcamos su significado como algo parecido a esto: matador de androides subversivos). Primero había visionado el rodaje que es un gigantesco engranaje de humanos y material fantástico, para conseguir una de las ralas producciones señeras del cine de ciencia ficción. Esto me motivó tiempo después a leer el libro que inspiró tan memorable película, y que tiene un título ajeno al rodaje puesto que si bien allí se visionan androides no aparece ninguna oveja eléctrica. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, es obra de un solo creador (escritor), a diferencia del producto de un equipo bajo la batuta de un director que carga con la fama de haber realizado Blade Runner. No así, el libro de Dick, que está entre el montón de obras de ciencia ficción que dejó su alucinada prodigalidad, basta decir que en su diario inédito acumuló más de un millón de palabras. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, en sí es una interrogación existencial, y que a la sazón carece de sintonía con el título de la cinta Blade Runner, y es debido a que la película toma un rumbo diferente del que tiene la obra psicodélica de Dick.
Blade Runner, en su ámbito celuloide, está en la cima de la pirámide; ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, es una novela que seduce leerla gracias a la película, y no es emblemática como lo es La naranja mecánica, de A. Burgess, libro que procreó a la película homónima. Burgess, catalogó a La naranja mecánica como su “media novela”, en comparación a las otras novelas de su autoría que consideraba de más condumio, pero ésta tuvo la suerte de que el irlandés Kubrick la escoja, y use su mismo título, para su laureado largometraje, que es paralela a la novela sacando un provecho extraordinario de ella aunque sin tomar en cuenta el capítulo final, de lo que Burguess se quejó amargamente puesto que allí los extremos de la ultraviolencia frente a la paz borreguil, se amalgaman para abrir un camino intermedio de armonía sin renunciar a las sinfonías de Beethoven. No se puede homologar una película con una novela así nomás, el cine imagina por uno dando su versión de las ficciones literarias con un máximo de cuadros y un mínimo de palabras.

7/7/17

Ecos de Berdog


Con Berdog, oriundo de las tierras altas de Escocia, bastó que me describiera los bosques de coníferas de su cuna y los verdes acantilados de su adolescencia, que me cuente de los lagos cobijando fábulas de fieras antediluvianas, para trabar amistad a muerte. No hubo alguien conocido por ambos que nos introdujera, fue en el cóctel de presentación de maquetas de viviendas fotovoltaicas, Residir en la Tierra.
“La casa de uno debe ser templo del ocio sustentado por la energía solar, donde hacerle el quite a la rutina desarrollista sea placentero, en el que el tiempo sirva para disfrutar del espacio minimalista de los dormitorios, salones… Señores, amplias zonas de circulación en vez del horror vacui que oprime. Ya libres del fragor de la bestia humana tirando para delante su podrido desarrollo, tengamos al menos cuatro árboles que den imaginación al descanso, que sean ramosos para ser dignos de llamarse palos de sombra. No exageramos en las maquetas poniendo allí cedros del Líbano, bellezas mediterráneas orientales que no son endémicas de nuestra parcela de planeta, sí hemos plantado la saponácea gallardía del chereco, pues, un bosque de coposos cherecos ocupaba este lar.”, decía en lo principal el tríptico del proyecto Residir en la Tierra.
—Mucho gusto, soy Anarquista Utopista y, por magia de esta exhibición, tengo un magíster en mercachiflería… ¿Usted es Ingeniero Ambientalista?
—Encantado, soy existente… profesión: Existente Vividor.
Berdog, rápido se hizo eco de mi burla hacia los individuos que no son capaces de quitarse del título de su profesión en la actuación de cada día, aquellos que se sienten desnudos si no oyen pregonar su bendito grado en el termitero. A la industria de la nada le encantan los títulos doctor, ingeniero, economista, etcétera, están de moda de la mañana a la noche, aunque la especialidad que enriquece hasta desquiciar al bípedo depredador de la ingeniería fiduciaria sea robar a trochemoche a cuenta del progreso. Para ser un capo rentista, un gran ladrón de hojas tristes, solo hace falta la voluntad y oportunidad de serlo. Un gran ladrón requiere de convicciones inquebrantables, ama a su oficio, es un profesional a conciencia mientras que la abrumadora mayoría de profesionales no aman a su oficio, no son profesionales sino peseteros, cualesquiera fuere el título que les han endilgado por los años de encierro en las jaulas de los Centros de Alienación Superior.

1/6/17

Entre magia ancestral

Café Vía Tarot


—El maestro no hablaba de su familia… “Todos me dieron puerta, 9-11”, me comentó lapidariamente alguna vez viniendo a ser la única referencia que tengo de sus parientes. Nos hicimos panas del alma desde que me cupo la suerte de auxiliarlo con la ambulancia Pegaso, como llamo a mi instrumento de trabajo del 9-11. El hombre, tras una marcha alcohólica que lo puso a bailar con la parca, terminó en los lomos de Pegaso y por las atenciones oportunas del paramédico volvió al mundo de los vivísimos… por eso incluso en la dedicatoria de un par de cuadros me llama así, 9-11. A la verdad, las anécdotas que tengo del maestro son divertidas y algunas alucinantes como esa que ya le conté del secuestro que fue objeto por parte de un incógnito padrino colombiano para que le pinte en exclusividad cuadros taurinos en una mansión ultra lujosa refundida en paradisíaca cala privada del Caribe. “No vea los servicios por lo alto que me brindaron, puedo afirmar que fueron las mejores vacaciones cinco estrellas pagadas de mi vida. Hazme el favor, 9-11, con un encierro de ese calibre no se necesita para nada del Síndrome de Estocolmo”, resumió el maestro de los seis meses que duró el secuestro. ¿Qué no le pasaba al maestro en su agitado devenir de artista? Me consta que era un epulón, o como él mismo decía presintiendo que el corazón no aguantaría mucho su trajín, “me trato a cuerpo de rey gotoso, hasta el infarto masivo”. No le faltaban clientes de Mercedes-Benz, y con el billete que recibía se daba al banquete de los filósofos, en esas instancias tenía raptos de generosidad con ciertos amiguetes que lo frecuentaban para aprovecharse de su arte, conseguir una minucia gratis de él era relativamente fácil, y los giles que salieron con sus pinturas apenas falleció las pusieron en venta, son gente despreciable que tienen cerradas las puertas de la percepción, penetrar en el otro lado les está negado. En todo caso, merced a los dioses anarquistas de la creación -palabras suyas-, la gran obra de Niaupari está en manos de la secta de los contempladores. Tuve la fortuna de que el maestro conectó con mi sueño de montar Café Vía Tarot, le participé de mi intención de crear un lugar para activar los ojos atléticos de la poesía de Hölderlin y fascinó con la idea… —Decía Xavier con cierta nostalgia que cedió a la risa, no había espacio para la tristeza frente al cuadro de Los danzantesde Pedro Niaupari, que fue develado sin aspavientos, pero sí con la alegría que trajo inesperado giro meteorológico, creando un ambiente despejado y calentito. Se agradece providencial primavera vespertina después de una mañana cerrada, otoñal.
“¡Ya es hora… ya es hora, zoquete!”, chilló potente y nítido la lorita pirata del patio de los naranjos en flor, parecía que de alguna manera las dos personas ahí reunidas aguardaban esa señal para arrancar la tarde con oficio. Xavier dio un bufido de satisfacción y corrió al pequeño “bar del peluquero” hecho del cedro colorado que refulgía alegre junto con las dos sillas de peluquería que le dan el nombre. El perentorio aviso de Chachi disparó un resorte en su cuerpo. Al cabo estuvo de nuevo en la mesa rustica de ciprés, ubicada en un claro de baldosas color ladrillo en mitad del patio. Nuestro mostrador de observación era angosto y con forma de medialuna. Se acomodó relajado en el extremo opuesto al mío dejando amplio espacio para la botella de whisky y las rebanadas de pan de orégano y patacones para picar.

13/5/17

Las ruinas de Galadriel

Ente Racional

Así lo viene denominando porque fue como se presentó desde el primer contacto, “soy un ente racional sin nombres ni apellidos cristianos, puedes llamarme como te venga en gana, mas una vez que lo hagas sólo lo harás así…”. Y no se le ocurrió mejor cosa que nombrarlo de esa manera para no confundirlo con un ciudadano cualesquiera que se llame Alberto, Pedro o José. No sabe nada de sus señas particulares desde que entraron en un intercambio cognoscitivo anormal, extraordinario, y por su modo de hablar desenfadado, caribeño, no puede adivinar su fisonomía, o no hace ningún esfuerzo por saber qué tipo de forma Homo sapiens le corresponde (si es que le corresponde), así que le sienta estupendo su nombre abstracto, como para no perder el tiempo imaginándolo en sus tareas cotidianas con la biociencia. Ente Racional exigió exclusividad en la aventura que promociona íntegramente en Kantoborgy, proporcionándole una pensión monetaria regular, liberándolo de toda preocupación en lo concerniente a realizar trabajos insulsos en este mundo. Merced al Ente Racional es un becado de la aventura, eximiéndose de exhibirse con ningún tipo de bandera y/o logotipo de casas comerciales, nada de chompas forradas de letreros para la risa fotogénica de cocodrilo en escenarios montados para la ilusión óptica, pues en realidad son instalaciones espantosas hechas para el lucimiento de la decadencia perioverborrea. Este compromiso que tiene con lo extraño hizo que no piense en comerciar los relatos de sus viajes en pos de lo inútil, olvidándose de las pantallas y los micrófonos de los muertos de hambre de curiosidades, remitiéndoles a los imagólogos que buscan su “opinión” a que sintonicen radio-libre Marañón, que no es un medio de comunicación sino un destino de la comunicación.
En apariencia, Ente Racional, lo único que pide al gótico es que utilice prolijamente los productos de la biociencia que le viene proveyendo para su cometido anormal. Nada de lo que remite Ente Racional se encuentra en el mercado común de múltiples productos para sufrir el montañismo extremo. “Tranquilízate, no te hagas nudos sobre su constitución y alcance, usa el equipo que te mando a reventar y bríndale tu esfuerzo a lo que podrías llamar milagros de la biociencia…”, le había dicho su patrocinador en tono jocoso.

5/5/17

La soledad del murciélago

(Fragmento)

“Ayer, en el palacio de Guápulo, a hora incierta del posmeridiano y con premeditado hermetismo, se hizo efectivo el fin de Salvador Pineda Pinzano, marqués de Olivares y Yaguarzongo. Sus restos mortales fueron reducidos a cenizas y echados al viento crepuscular bajo el riguroso secreto exequial que imprimió Pastor Camacho”, no le hubiese disgustado esta inédita variante de nota luctuosa para que se  exhiba en los medios.  No obstante había que ser práctico y mediante conversación telefónica, él mismo, a través de la voz de ultratumba que le dio al Licenciado en Letras, Pastor Camacho, participó el particular al solo hombre digno de recibir esta novedad. Quedó al buen criterio de Olegario Castro la forma de hacer público el deceso del marqués, a través de las ondas largas de radio-libre Marañón.    
Frisando la cincuentena falleció el marqués. Estuvo a punto de arribar al día que había dicho quería festejar con multitudes volcadas al festín dentro de las murallas del palacio de Guápulo. Más allá de la costumbre de pasar desapercibido en su cumpleaños, había amenazado que iba a celebrar el quincuagésimo onomástico del filántropo con fasto y derroche, incluyendo una representación del aclamado teatro musical de La vaca loca, y teniendo como invitado de honor del banquete al barrio entero de Guápulo. Así lo asentó en los cuartos del domo del Panecillo: “Si llego a la cincuentena, amigo Olegario Castro, la edad que tú enalteces llamándola la flor del conquistador de lo inútil, ahí sí voy a botar el palacio de Olivares por la ventana del pueblo soberano...”. En todo caso, la desaparición de Salvador Pineda Pinzano, no debe truncar la idea de homenajear a la edad de la flor del conquistador de lo inútil. Olegario Castro, siendo perspicaz como es, sabrá hacer realidad el deseo del difunto de festejar por lo alto su cincuentena, recursos para ello no le faltarán siendo el heredero de su fortuna material.

24/4/17

Homo aerius

(Fragmento)

Avanzas a un ritmo uniforme de quelonio por la Calzada del Inca, y no obstante es como si estuvieses marchando desbocado, si comparas la moción lenta que te poseyó en la travesía del Túnel Brujo, donde tu pensamiento galopaba desenfrenado. Apuesto que ya superaste largo la distancia que cubriste para ser ampliamente recompensado en la mesa de Frutería Porfirio, este sendero azulado viene libre de hojarasca y por ello luce amplio y empuja hacia delante con la luminosidad que permite las erectas coníferas apostadas en los flancos cual gigantescos guardianes luciendo sus vestidos de gala plomizos, de una lisura que solo se rompe, a unos treinta metros arriba de tu cabeza, con el ramaje de la copa que hace dibujos al carbón en la calzada. Sí, esto se parece más a la primera vez, ¿te acuerdas?, todo este incesante asenderear empezó cuando abriste los ojos a un esplendoroso amanecer en Valle del Silencio, incorporándote sobre tus extremidades inferiores te echaste a andar como si nada en tu piso de torre Cachalote, cual si fuese un acto reflejo, común, automático. No dudaste cuando posaste los pies sobre la carpeta en que llanamente debías caminar como si fuera una calistenia cotidiana a la que acudes ni bien te despiertas, aunque estabas consciente de que eran tus primeros pasos en firme, como la unidad fractal Palamedes, tras reventar de la bolsa de aguas de la Nodriza. La máquina animal había superado en un santiamén los dos lustros de la “niñez acuática”, donde tu embrión pasó al estado fetal, y luego surgió el neonato que se desarrolló integralmente hasta tomar la forma reciclable del urbanícola eclosionado. Hypatia, a partir de que abandonaste Plaza Victoria, se hizo prácticamente imperceptible, fue una manera distinta de distancia la del Túnel Brujo, ahí ella cuidaba de tus pasos, su presencia fue un apoyo a la perplejidad que nos envolvía. Nomás agarraste la Calzada del Inca y su influencia magnética ha cedido, es como si hubieses tomado una órbita que te aleja de su poderosa atracción, aunque no dejes de rumiar el encuentro extraordinario que nunca antes has tenido con el prójimo. Brotaste una década más tarde que el resto de personas de nuestra generación, y por eso aterrizaste una década después que el pionero Pascal, pero te adelantaste en cuanto entraste en la pubertad, para el séptimo u octavo lustro de tu existencia habías recopilado la información que más tarde reventó en la Teoría del Gen del Explorador Salvaje.

17/4/17

Remoto

(Fragmento)

Amanece en Pelancocha. La diminuta aldea se despereza recostada sobre el claro de selva, desatendiéndose de la mortal batalla que los habitantes nocturnos dieron por finalizada entrando la puntual luz ecuatorial. El conjunto de bohíos va tomando los colores que encienden la paja gris de sus techos, viniendo austero a la luz lacustre, acomodándose en el armónico caos que lo circunda dentro del extenso paraguas vegetal que es la amazonía.

Silverio Coquinche habrá amanecido ambulando por los senderos del territorio de  la comunidad Puca, remarcando los límites de su influencia espiritual, y así cumplir con el rito que le exige su rango mítico: luchar la vida entera con los demonios que cíclicamente atacan a los de su estirpe, pues, aquellos vienen a ser en la leyenda (aunque con los matices que él les da con la proyección de su personalidad), los mismos entes malignos que enfrentaron sus antecesores derrotándoles pero sin vencerlos a perpetuidad, siendo que mientras respire un chamán deben pulular los diablos que le disputen su égida sobre la selva virgen, si no de dónde se alimenta su gloria y poder. Desde que obtuvo la ancestral sabiduría que lo llevó a ocupar el banco de jefe espiritual, es el hombre más influyente de la comuna Puca; y no va a delegar su poder mientras no llegue un aspirante a chamán a su altura que lo demande, alguien tan arrojado como lo fue él para ser el sucesor del finado Pacha, su abuelo, el que le inculcó el arte de su casta pasando por encima de su padre que vino impotente para ser uno de ellos, apartándose éste del sacrificio que implica el duro oficio de fabricar magia y mito. No es cosa de simple voluntad, se debe nacer con los genes de un chamán y luego investirse de tal desarrollando un cuerpo fuerte y una conciencia poderosa.

6/4/17

Prólogo


Juan Fernando Arias Bermeo. Loja, Ecuador, 15-11-59. Me gradué de bachiller en la aldea de Marysville, Ohio-USA, mediante un programa de intercambio estudiantil. Egresando de mis estudios universitarios en ciudad de Quito, inicié el periplo viajero que me llevó nuevamente a los Estados Unidos y de ahí me adentré en ese sueño juvenil de hacer Europa, donde el pretexto de obtener diplomas de postgraduado me entretuvo principalmente en Madrid, Londres, Kibutz Gazit (Baja Galilea), Roma, Marbella, Estocolmo. De regreso en Ecuador di empiezo al definitivo viaje tras los valores de la naturaleza salvaje y divina que conforma la integral de un hombre, ese andar y ver que me tiene indagando en los últimos rincones de la conciencia.

27/3/17

La montaña del destino de Reinhold Messner

Nanga Parbat, Montaña desnuda, llamada también Diamir, Rey de las montañas, fue de hecho la cumbre del destino de Reinhold Messner antes que la Montaña del Destino Alemán, como al expedicionario Karl Maria Herrligkoffer le gustaba denominarla para ensalzar el deber que él tenía de hollar su ápice por la ruta más difícil, aunque sea de manera subliminal, a través del trabajo de escaladores con convicciones nacionales y fe en las cuerdas fijas que aseguran kilómetros de un desnivel de vértigo.

Karl Maria invitó a los hermanos Reinhold y Gunther Messner a unirse al ideal de vencer a la tenebrosa vertiente Rupal, superando los más de cuatro mil metros de pared vertical que separaba el vacio de la vulgaridad terrena con la inconmensurable altitud alumbrada por Odín. Tener una imagen del tamaño monstruoso de la vía por la vertiente Rupal, que en su mayor parte la abrieron los hermanos Messner camino a la cima del Nanga, sería como colocar cuatro veces, una sobre otra, la cara norte del Obispo ecuatoriano (la cima más expuesta y exigente de los picos que conforman el circo volcánico del Altar o Montaña sublime) que tiene alrededor de mil metros de caída perpendicular.

16/2/17

Asmodeo en brisa con sus novias FB (3)

La ministra de Cultura del bautizo literario de entonces pasó a ser ministra de otro portafolio más rentable, de esos que exacerban los anhelos progresistas de patriotas de bolsillos insaciables. No obstante, no se alejó del hábitat de las FIL, bien señaló a medios perioverborreos que desde donde esté fungirá de embajadora de honor de nuestra bullente cultura, a la par que fundó la empresa de servicios libreros que hace legalmente jugosos negocios con el Estado, y de media poeta nacional se elevó por intermedio de la meritocracia a poetisa intercontinental. Mas, lástima, de sopetón, la Colorada, había dejado de ser encantadora, eso me participó apenado el cristiano librero, que no la veré más en su apogeo de matrona romana diciendo “vaya, vaya, conque tenemos a Asmodeo en brisa con sus novias FB”, y envolviéndome en hálito de aromas de dátiles de la media luna. “¡Y a mí qué me importa!”, aullé un rato de esos  provocando la carcajada del buen cristiano librero. No le conté, para no perturbarlo, que la imagen que quedó indeleble de la Colorada fue la que inventé para que se incorpore a las novias FB de Asmodeo, ahí es inmarcesible como la Mágica que me abandonó, ahí no prescribe su figura de breva a punto de caer carnosa y madura en sus brazos. La historia de la ministra versátil del mundillo politiquero ecuatoriano es inapetente, hasta dejaron de apodarla la Colorada porque se le perdieron, ¡tan pronto!, los rubores que presentó en la FIL de Itchimbía. La robusta ex colorada se volvió  cianótica y más que escuálida fofa, pero continúa fiel al arte por el arte, y sobre todo al arte por encargo. “La Colorada ya no existe, ahora los de la oposición la motejaron de ministra-librito, y por aquí también. ¡Qué pena! ¿Sabe porqué degeneró esa gracia que tenía su cuerpo? ¿Se acuerda cuando le obsequió la primera copia de Asmodeo...?”.

8/2/17

Asmodeo en brisa con sus novias FB (2)

Sobrevino el instante irrechazable de salir por la puerta grande del monstruo petrificante y ponzoñoso de la burocracia y, paradójicamente, con el auspicio de mis jefecitos depredadores. Por algún motivo que da lo mismo saber o no cuál es, me tendieron el trampolín no para tirarme de cabeza al vacío sino para impulsarme a lo desconocido repleto de aventuras. El mensaje de los jefecitos detonó fuerte dentro de mí, “ya pues, déjese de poses revolucionarias, no nos convence con su discurso anarquista-utopista si este minuto no es capaz de resolver su futuro lejos del amparo de nuestro limbo… ya pues, cometa la locura de sufrir la incertidumbre por nosotros los desahuciados para cualquier otro negocito que no sea ordeñar a la Bodeguita del Medio”. En todo caso vinieron con el atuendo de profetas cuando más los necesitaba, cumpliéndose lo que me dijeron cuando hicimos el trueque de paz de ellos para mí y silencio de mí para ellos, “ya verá que cualquier rato de estos le hacemos un gran servicio”. Llegaron ajenos a la novedad de que había sido despedido gloriosamente (jamás me oiré decir lo contrario) del edén de Afrodita, yo estaba con mi velero sin amarras flotando en la bahía de la fortuna, presto a que el viento de pasado mañana de empiezo a mi  odisea librera. Fui corriendo a que me despachen con la liquidación que se me antojó jugosa tratándose de una renuncia voluntaria.

2/2/17

Asmodeo en brisa con sus novias FB (1)

Todo es alquilado en esta vida. Me pagaban lo justo por ocupar casillero  burocrático de almacén iluminado, aireado, enorme cual hangar pero ratonil, correspondiendo a lo oficinesco así venga con decoración psicodélica. Sin embargo, era mi dulce agujero de papeles, borradores, esferográficos, minas y múltiples derivados de petróleo porque me sobraba tiempo para contemplar, leer y escribir, alucinaba con ser escritor al margen de los círculos literarios. Sí, alguien que de entrada camine por el otro lado de los hombres de letras dependientes de las migajas que reciben de las ponzoñas culturales, o la plaga de gestores de cultura pública y privada. Soñaba con ser animal solitario de feria internacional de libros, francotirador irreverente, autor utopista anarquista. Quería disparar ficciones filosóficas al rostro del paseante curioso que se vaya apareciendo por la tienda errante del creador-editor. 

19/1/17

Cuaderno de Floreana 1

Bajó pertinaz aguacero, frío y humedad, dejé mi hogar de Villa Juárez al alba,  con rumbo cierto al sol galapagueño. Todavía no salía de la influencia de Los Pichinchas y añoraba arribar a Floreana como si ya hubiese estado ahí antes larga temporada. Es lo que hizo que el amanecer plomizo que escondió las montañas con el manto del páramo luzca alegre, casi radiante.  Aguardé de buen talante que corra la cola en el aeropuerto de Tababela para que me extiendan el visado por dos meses a las Islas Encantadas. Me concedieron de una vez el tiempo límite permitido al año en calidad de turista transeúnte, la dama encargada del interrogatorio de rigor me entregó la tarjeta de control de tránsito con un risueño y perspicaz “cuidado desaparezca señor existente… ¡qué miedo, sesenta días en Floreana!”. Parece que a la buena señora le agradó mis respuestas a las preguntas claves de “¿qué es usted?” y “¿qué va hacer usted allá tanto tiempo?”. A la primera contesté “soy existente vividor”, y a la segunda respondí en coherencia con la primera respuesta: “existir viviendo”. Aquí sentí el espíritu del difunto Berdog tomándose mi instante, acordándome de su manera gloriosa de responder cuando era inquirido sobre su oficio y beneficio en el trocito de planeta que habitaba. 

14/1/17

La humana doña Fátima 2

Al día siguiente de la inicial e iniciática batalla perdida con el hombre-bestia, comenzó a leer a la Jelinek, se estrenó con La Pianista para no llegar de golpe a la novela que realmente quería hacer suya, Deseo. Fue un acto compulsivo tomar por los cuernos a la Jelinek, quizás incentivado por la prohibición que cayó sobre su obra por parte del barbado escarabajo de librería en extinción, un innombrable amigo de lecturas de CorniSancho, quien como si aconsejara a cándida colegiala le advirtió que nunca hojee siquiera los libros de la autora austriaca porque hasta él siendo templado en la lectura de las más febriles y descarnadas obras existencialistas de todos los tiempos, había sufrido pánico con estos. “Voy a ser cruel con usted, no es una lectura para espíritus sensibles, yo que me considero hueso duro de roer, me sonrojé y palidecí de íntimo pudor mil veces leyendo Deseo. Fui afectado por el sadomasoquismo ficcional de la Jelinek, y siendo como soy el curtido académico que me honro de encarnar, no se diga el impacto que sufrirá alguien refinado como usted. Se lo preciso con todo mi ser, no se meta con el Deseo, de la Jelinek, le podría hacer mucho daño, mejor aparte esa obra atroz donde luce bien sin tocarla, en la linda biblioteca hogareña”. Y a ella jamás se le hubiese ocurrido sacarlo de su sueño, en el estante de cedro libanes, al temible Deseo, de no ser porque su instinto de sobreviviente se lo mandó así, intuyó que por ahí tenía que partir la estrategia que la haga ganar la guerra al hombre-bestia, aunque sufra muchas derrotas consecutivas antes de la batalla decisiva. Se metió de cráneo en Deseo y, para el momento que aconteció la treintava lidia de CorniSancho, tenía lista su estrategia de envolvimiento y muerte súbita del invasor, “un día de estos te vas a atragantar con tu carne viva mi amor”. Las tácticas de combate se fueron desarrollando conforme aprendió a luchar dentro del cuadrilátero, fajándose cual cobra pequeña frente al gigante turón que terminaría sucumbiendo ante la ponzoña fulminante que una sola vez le inyectará la serpiente mientras él sólo quería jugar rudo, y nunca eliminarla a ella porque en esa diversión potente anclaban sus días, de eso vivía el poseso, no iba a matar al ser que potenciaba su carnalidad a límites insospechados.

12/1/17

La humana doña Fátima 1

Doña Fátima venía preparada para manejar este momento cimero de su existencia, había hecho sendos cursos de primeros auxilios y está fungiendo de  Voluntaria clase A en la brigada de emergencias del 911, que es el máximo grado de paramédico en el cuerpo de ayudantes que aportan con bienes y persona a su tarea altruista. Este fue el segundo secreto mejor guardado ante su consorte. Mucho antes de la arremetida furiosa de CorniSancho contra sus sagradas intimidades, fue tocada por la vocación de servir al prójimo sumido en el dolor,  intuía que así también se ayudaría a sí misma forzándose a enfrentar el miedo enfermizo a la muerte que la tenía guardada en su torre de cristal.

9/1/17

Cuaderno de Floreana 5

El punto culminante de la salida de hoy fue la poza escondida de aguas estancadas, rica en algas, fuente de microorganismos que hacían las delicias de la pareja de flamencos y el trío de patos ahí medrando. Este servidor no tenía la más remota idea de se iba a encontrar con esas esplendorosas aves  intempestivamente, deleitándose en la poza que se creó ante sus ojos -lo digo más por los flamencos salvajes que nunca antes he observado-. En  Crónicas de Islas Encantadas, CCC, avisa que, en las charcas salinas que están a la mano del turista hospedado en Puerto Villamil (isla Isabela), no faltan a cualquier hora hasta una veintena de flamencos reunidos donde el agua apenas les llega a los tobillos y, por añadidura, se observa fácil de la avifauna endémica de Galápagos. He visionado la fotografía de Lovochancho corroborando lo que narra con buena dosis de ficción filosófica Claudio Cordero Crispin. Debe ser romántico, poético, escuchar las trompetas de los flamencos en la noche conociendo que medran por las mismas cochas salinas que con la luz solar se nos entregaron en bellas formas unidas al reflejo de aguas turbias. Es cosa de andar cinco o diez minutos dentro o apenas en la periferia del pueblito de Puerto Villamil, y toparse con las aves que a mí se me aparecieron inesperadamente tras extenuante caminata que venía con rumbo a la nada pero lo mío fue excepcional, esa pequeña poza estuvo ahí para mi instante y el de nadie más, no era el escenario vendido como recurso turístico  sino  el surgimiento de tiempo-espacio idílico irrepetible.

6/1/17

El sátiro y la princesa 3

Lo inesperado vino a ser un don. CorniSancho la sorprendió contándole su sueño de procrear al ser hecho a su imagen y semejanza, esa ilusión ajena fue parte de los ingredientes que cocinaron a la depredadora, la que habitaba en lo más recóndito del monasterio de la marmota. Y CorniSancho también se avivó con el sueño de ella de alumbrar al salvajito puro corazón, para que sea el génesis de una especie de ángeles primordiales. Ella, que asumía su fragilidad como si fuese lastre inherente a la realidad Hippo, se erigió en el ente guerrero que había desconocido a conciencia tanto como al CorniSancho agresor. La mística se convirtió en lo que su inconsciente quería explotar a la luz del día, eso de ser madre de un salvaje arrancado a la pluviselva quedó atrás por imposible pero no sin antes parir a la luchadora a muerte.